El bloguero tecnológico polaco Kuba Klawiter puso a prueba la resistencia del iPhone Duo plegable, abriendo y cerrando el smartphone repetidamente. Tras 75. 000 ciclos, la prueba de estrés final dañó la pantalla interna.

Los primeros 50. 000 pliegues

El iPhone Duo superó los primeros 50. 000 ciclos sin cambios visibles. En esta fase, el smartphone se probó en condiciones normales, sin someter su estructura a esfuerzos adicionales. La bisagra de titanio mantuvo un movimiento suave y la pantalla OLED interna no presentó daños apreciables.

Prueba de suciedad

Tras 50. 000 ciclos, el bloguero decidió simular las condiciones a las que se sometería el smartphone tras llevarlo durante mucho tiempo en un bolsillo sucio. Empezó a espolvorear polvo doméstico fino, tierra seca y otros residuos pequeños sobre la bisagra y la zona de la pantalla interna.

Al llegar a los 60. 000 ciclos, el pliegue de la pantalla se hizo notablemente más profundo y se deformó más. Además, al abrir y cerrar el smartphone empezó a oírse un crujido claro.

Prueba de estrés térmico

La última fase del experimento consistió en someter el smartphone a bajas temperaturas, después de 75. 000 ciclos. Empezaron a enfriarlo con agua helada mientras seguían abriéndolo y cerrándolo.

En el ciclo 75. 001, la pantalla flexible interna dejó de funcionar: aparecieron franjas blancas verticales permanentes a lo largo de la línea de pliegue. A partir de entonces, ya no fue posible utilizar la pantalla interna con normalidad.

Si se supone que se abre y se cierra 100 veces al día, 75. 000 ciclos equivalen aproximadamente a dos años de uso.

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